Vivir jugando: historia de un emprendimiento familiar
“Mejor enséñales a trabajar”, sugirió Hermelinda a su esposo. Se refería a las horas interminables que pasaba Cresencio con sus nietos divirtiéndose con juegos de mesa; desde El Gato y El Comesolo hasta El Coyote y las Gallinas. La mayoría de los juegos eran de manufactura casera. Cresencio había aprendido a jugarlos desde niño, cuando sus padres [...]

